De un tiempo a esta parte, me ha llamado la atención el hecho de que algunas personas sientan la necesidad de publicar en sus Facebook lo que hacen y lo que les pasa en su vida a cada momento. Esto incluye un detallado inventario de hechos, sentimientos, pensamientos, catarsis y porque no, dedicatorias amorosas que rayan en la más pura "cursilería terraja" (esto último a mi parecer, claro).
Es que no estoy en contra de la libre expresión, sino absolutamente todo lo contrario, me parece genial y necesario que nos podamos expresar en todo los ámbitos, y sobre lo que se nos plasca, ni tampoco pretendo cargar de moralismos estúpidos y retrógrados este "análisis". Sólamente me resulta inquietante analizar los límites difusos que se generan en las redes sociales entre la esfera pública y privada. Ya sé que, por definición, el sólo hecho de registrarse en Facebook lo privado ingresa a lo público, y que a partir de ese momento, toman vida infinitos intereses, mediatizados por el soporte virtual. Ya todo se puede a la hora de saber cosas del otro, y todos hechamos mano a ese oficio, por nuestra condición de "chusmas" en la que me incluyo. El tema es que no quiero saber que hace "x" a cada minuto de su vida, que le dijo a la novia cuando de despidió ayer de la casa, si hoy se levantó enojado, si se puso una media de diferente color, y mucho menos los resultados incongruentes y sin sentido de millones de test . Y es esa necesidad de contar y ser escuchado, vomitando todo los que nos sucede, ayudados por la inmediatéz de los tiempos que corren, en donde la sobreinformación abunda y nos ayuda a olvidar todo rapidamente, que impulsa a llevar en algunos casos el exponer en demasía el ámbito privado en el Facebook.
Ahora.. la solución no está en no hablar, en no decir. Claro que no! Todos tenemos el derecho y la decisión -por suerte- a expresarnos y a contar publicamente lo que queramos. Entonces, ¿Cuál es el límite entre lo que es público y lo que es privado?, ¿en uno mismo?, ¿en el atractivo de atravesar esos límites?, ¿hasta dónde se abre el mundo privado?, ¿mi privacidad se abre porque se abre la del otro también?. Muchas preguntas para pocas respuestas que todavía no he encontrado.
Más allá de las críticas que uno pueda hacer y las decisiones personales y los límites que se imponga cada usuario, lo que parecería claro es que Facebook justifica su éxito en este juego de miradas y deseos de intromisión a lo privado entre las diferentes personas. Ahí radica su atracción y sus adeptos, al que me incluyo, claro.
Bueno... no era mi intención ponerme demasiado apocalíptico, sino hacer solamente una reflexión personal.
Quizás con el tiempo me doy cuenta que soy yo el que estoy equivocado...
He dicho.
Yo alucino, i lo haré mil veces más; porqe aún resuena en mí su voz! ♫.
ResponderEliminarGus es ETERNOO ♥.
Grac x pasar, saludos; qe termines bien el finde :).
Coincido totalmente! Eso sí, no niego que tengo Facebook, subo fotos y videos a más no poder y todo eso...pero no cuento cada cosa que hago, con quién estoy saliendo, qué voy a hacer en la semana y todo eso....ya cansa saber qué hacen o sienten todos ._. Debe ser que soy muy poco chusma jaja
ResponderEliminarGracias por pasarte, muy lindo tu blog también! Besos!