Las cosas brillantes siempre salen de repente, como la geometría de una flor.

Las cosas brillantes siempre salen de repente, como la gemotría de una flor.

18 octubre, 2010

MINEROS Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN: EL ETERNO ESPECTÁCULO


“Este rescate es algo apasionante”, decía Martín Sarthou en el informativo central, mientras la cápsula que transportaba al primer minero emergía a la superficie. Por momentos era difícil discernir si lo que se estaba viendo por televisión era un operativo de rescate o un reality show. “Un drama de la vida real”, “El milagro de Copiapó”, etc. Con este tono se iba presentando la ficha técnica de los 33 trabajadores chilenos, agregando anécdotas y “notas de color” de sus familiares, que por momento rozaban lo innecesario.
En la señal institucional del gobierno chileno (TVN), que retransmitieron la mayoría de los canales, aparecía un cronómetro en el ángulo inferior derecho contabilizando el tiempo transcurrido del suceso; en el otro extremo, un marcador registraba en color verde el saldo  positivo de mineros rescatados y, en color rojo, los que quedaban en el debe. El show estaba servido y la audiencia asegurada. El suceso fue visto por mil millones de espectadores, la misma cifra que vio al presidente Piñera, con su protagonismo excesivo, recibir a cada uno de los mineros ante, claro, las cámaras. Éste uso político le sirvió para aumentar su popularidad y, quizás, lograr disuadir la falta de respuesta por los daños del terremoto y los reclamos mapuches para la abolición de la Ley Antiterrorista que los ha desplazado como etnia, cuya aplicación a indígenas por la justicia militar, ha motivado la condena de organismos internacionales de derechos humanos a Chile.
En la conferencia de prensa improvisada que dio el presidente -más parecido a un pastor evangelista, haciendo referencia constante al “milagro” que salvó a los mineros- se resaltó el heroísmo y las medidas que se evaluarán a futuro, pero nunca se habló de las condiciones laborales que viven los mineros desde siempre, la sobre explotación, la falta de derechos, los riesgos inminentes o la falta de controles a las empresas mineras. Los medios tampoco lo hicieron, se preocuparon más por el estado civil de éstos o el “look” de sus esposas, que por informar de los 31 mineros que han muerto en lo que va del año por accidentes laborales. Más de 300 en una década. En el caso de la mina de Copiapó, en el último tiempo se habían realizado numerosas observaciones por las autoridades en donde se destacaban los riesgos de seguridad, los cuales fueron desatendidos hasta que sucedió el accidente el 4 de agosto.

El desenlace fue perfecto para todos, incluido los medios. No faltó ningún condimento: Rating explosivo, globos, cánticos e himno patrio. Ahora lo que resta es conocido; contratos televisivos, cinematográficos, editoriales, etc. El reality parece continuar. Veremos si, por lo menos, se cumplen las políticas públicas que garanticen y amparen el trabajo de los obreros postergados, o si habrá que esperar a que surja otro accidente para montar el nuevo show mediático.


                                                                                    
                                                                                        
        

1 comentario:

  1. Ya te lo dije, leer esto fue como leer mi mente!

    Excelente, simplemente excelente.

    Y lamentable que se haya vivido así esto...

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